No quiero engañar a nadie. De esta extensa recopilación de cuentos de O’Connor unicamente he leído: “Un hombre bueno es difícil de encontrar” y “La buena gente del campo”. El motivo es que sólo quería catar a esta famosa autora, de la que tanto había oído hablar. Los relatos cortos no son mi estilo, aunque leo algunos de vez en cuando. Y he de decir que estos dos me dejaron noqueado. Había escuchado que los relatos de esta O’Connor eran duros, pero como empiezan de forma amable, lograron que me confiara. Sin embargo, de repente, sin previo aviso, te suelta unas salvajadas que te pillan por sorpresa. No son como los de Carver, que va a las claras desde el principio. Además, como Flannery escribe con un estilo muy campechano, cometiendo faltas de ortografía aposta, digamos que no te cuadra en la historia que la cosa vaya a acabar mal. Entendedme bien, no por ello los disfruté menos, pero lo primero que me viene a la mente al recordarlos es la crueldad inesperada que hay en ellos. No me refiero aquí a que incluyan detalles tipo Tarantino, sino más bien a un estilo frio y despreocupado. Aún así os los recomiendo, pero sin ignorar lo que os vais a encontrar.



