Graham Greene

Como engañarse… y morir en el intento

Scobie vive en una colonia inglesa en África. Está esperando un ascenso, pero este no llega. Su mujer, harta de esperar, decide irse una época. Scobie, un hombre honrado, se queda sólo con sus pensamientos, y son precisamente estos los que le llevarán por el mal camino.

No he querido alargarme mucho describiéndoos el argumento del libro, porque, en este caso, no es muy importante. Lo interesante en esta novela transcurre dentro, en el alma del protagonista. Un hombre que quiere ser bueno, que no quiere hacer daño a su esposa, que no quiere dar una mala impresión, pero que se engaña a si mismo, hasta justificar lo injustificable.

Me ha gustado más que la anterior novela de este autor que leí: «El americano impasible». Esto no es decir mucho, porque aquella me decepcionó un poco. Aunque son de estilo parecido, me alegro de haberle dado una segunda oportunidad a Greene.

Os enlazo otra reseña, más acertada que la mía.

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Graeme Simsion

¿Quién dijo que la lectura no era divertida?

«Me llamo Don Tillman, tengo treinta y nueve años y soy profesor adjunto de Genética en la Universidad de Melbourne. Mi trabajo está bien remunerado, me alimento de forma equilibrada y regular, y mi condición física es óptima. En el reino animal, no tendría ninguna dificultad para aparearme, pero en el humano, nunca he logrado tener una segunda cita con la misma mujer. Los motivos de mi fracaso no termino de entenderlos, y como las estadísticas muestran que los hombres casados son, en promedio, más felices y viven más tiempo, he decidido poner en marcha un programa vital para mí, el Proyecto Esposa. A tal fin, he creado un algoritmo perfecto que me permitirá excluir las candidatas inadecuadas: las fumadoras, las impuntuales, las desorganizadas, las que dedican demasiado tiempo a su aspecto exterior… en suma, todas aquellas que no respondan a los estrictos criterios que se exponen en el cuestionario de dieciséis páginas que he elaborado».

No suelo leer novelas humorísticas, pero menos mal que he hecho una excepción en este caso. Algunas veces me han hecho gracia otros textos que he leído, otras veces me han arrancado una sonrisa, pero en esta ocasión puedo decir que me he reído, y mucho. Además, la historia de Graeme Simsion tiene mensaje, y es este: no podemos juzgar o rechazar a una persona por su aspecto exterior, ni por una primeras impresiones.

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Andy Weir

Dos semanitas en Marte

Vivo en Mallorca. Pero durante dos semanas he estado yendo y viniendo constantemente a Marte. Sí, a Marte. Cogía el tren que me llevaba a mi trabajo a primera hora de la mañana, pero no estaba en el tren, sino en el planeta rojo, con Mark Watney. Y así en otros muchos momentos a lo largo del día. Esto es lo increíble de la lectura.

Tengo que agradecerle a Andy Weir haber escrito este libro. No sólo porque ha creado una historia con un ritmo que no decae jamás. Sino, principalmente, por haberla hecho casi científicamente plausible. Ya que explica muy bien como se enfrenta el protagonista a los miles de problemas que le surgen; utilizando sus conocimientos físicos, químicos, biológicos y botánicos. Y eso, si eres un ingeniero como yo, que sabe algo del tema, se disfruta aún más. Porque además de ser un libro con el que desconectas y te lo pasas bien, encima consigue que aprendas muchas cosas.

Este fin de semana se ha estrenado en España la película basada en esta novela. La he visto, por supuesto. Y os puedo decir que vale la pena. Aunque, una vez mas, como el libro…

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John Grisham

¿Un abogado con principios? Sí, aquí tenéis uno

Michael Brock es abogado en un prestigioso bufete de Washigton. Su única preocupación es facturar muchas horas, para así llenarse los bolsillos de dinero e ir ascendiendo en la empresa. Hasta que un mendigo se presenta en las oficinas y mantiene encerrados, a punta de pistola, a unos cuantos abogados, él incluido. Una vez pasado el incidente, Michael es incapaz de olvidar y decide investigar las motivaciones del secuestrador. Su investigación le llevará a un mundo desconocido hasta ese momento por él. Eso despertará su conciencia y ya nada en su vida volverá a ser lo mismo.

Grisham ya es sobradamente conocido por estos lares. No os descubriré nada nuevo si os digo que sabe escribir thrillers de abogados como nadie. Este no es el mas frenético, pero sí de los que tienen un componente humano más interesante.

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Frederick Forsyth

¡Y van 7 de Forsyth!

Este es el séptimo libro que leo de Forsyth. Así que no me voy a enrollar, porque ya os he hablado mucho de este autor. La verdad es que, a pesar de las similitudes de estilo y temática, no me cansa seguir leyendo libros suyos. Son thrillers entretenidos, que me enganchan y me ayudan a desconectar de lo que esté haciendo.

Quizás esta vez no ha sabido mantener todas las tramas al mismo nivel y conectarlas bien entre sí. Yo estaba muy pendiente de la historia principal y perdí interés por las secundarias. De hecho, hay una que acabó en vía muerta y no se supo más de ella. Es una pena, porque otras veces lo había conseguido de manera magistral.

No he dicho de que va la trama. De una conspiración, tanto en EEUU como en Rusia, por el tema del petroleo, donde el propio hijo del Presidente de los Estados Unidos acaba secuestrado.

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Robert Ludlum, Tom Clancy

Película primero, libro después

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Sí, lo sé, el orden más lógico parece el inverso. Leer un libro y, cuando salga su adaptación cinematográfica, verla. Puede no tener mucho sentido leer un libro, que te ocupa mucho más tiempo que ver una película, si ya conoces la historia. Pero yo no estoy de acuerdo con ese razonamiento. Cuando leo, el argumento es importante, pero no es lo más importante. El placer de leer es distinto al de ver una película. Además, dada su extensión, en un libro la cantidad de detalles es mucho mayor, por lo que profundizas mucho más en la historia y los personajes. Si a eso le añades que, cuando adaptaron el guión al cine, modificaron partes del argumento, como es el caso, importa aún menos. No estoy diciendo que el orden sea indiferente, ya que eso no es verdad. Estoy diciendo que ver una película no te incapacita para leer el libro en el que está basada.

La historia de «La caza del submarino ruso» es diferente a la de la película en algunas partes y detalles, sobretodo al final. El ritmo está muy bien llevado, y el autor consigue engancharte, a pesar de conocer el argumento superficialmente. Lo disfruté -aproximadamente- tanto como disfruté la película.

En cambio, en «El caso Bourne» las diferencias son enormes. Excepto parte de la premisa y algún detalle posterior, la historia es bastante distinta. Curiosamente, a pesar de ese beneficio aparente, no me lo pasé tan bien leyendo. Eso se debió a que me gustó más el argumento y el estilo de la película.

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Jussi Adler Olsen

La mujer que arañaba las paredes

Me llamó la atención. No sé cómo ni porqué, pero lo hizo. No conocía a este autor danés, ni a esta saga suya sobre los casos del «Departamento Q». Nadie me lo había recomendado, ni había leído ninguna opinión sobre él. Pero a pesar de todo eso me puse a leerlo.

He de decir que me atrapó desde el principio. El género policíaco – negro siempre me ha gustado. Aunque no ha logrado sorprenderme, ya que se mueve dentro de unos parámetros ya muy vistos en este tipo de novelas. Pero la historia está muy bien llevada y, sin darte cuenta, has llegado al trepidante final.

Me ha alegrado este descubrimiento. Seguro que repetiré con el autor.

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Flannery O'Connor

Cuentos completos

No quiero engañar a nadie. De esta extensa recopilación de cuentos de O’Connor unicamente he leído: «Un hombre bueno es difícil de encontrar» y «La buena gente del campo». El motivo es que sólo quería catar a esta famosa autora, de la que tanto había oído hablar. Los relatos cortos no son mi estilo, aunque leo algunos de vez en cuando. Y he de decir que estos dos me dejaron noqueado. Había escuchado que los relatos de esta O’Connor eran duros, pero como empiezan de forma amable, lograron que me confiara. Sin embargo, de repente, sin previo aviso, te suelta unas salvajadas que te pillan por sorpresa. No son como los de Carver, que va a las claras desde el principio. Además, como Flannery escribe con un estilo muy campechano, cometiendo faltas de ortografía aposta, digamos que no te cuadra en la historia que la cosa vaya a acabar mal. Entendedme bien, no por ello los disfruté menos, pero lo primero que me viene a la mente al recordarlos es la crueldad inesperada que hay en ellos. No me refiero aquí a que incluyan detalles tipo Tarantino, sino más bien a un estilo frio y despreocupado. Aún así os los recomiendo, pero sin ignorar lo que os vais a encontrar.

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