Un teatro de vaqueros

el

La octava película de Quentin Tarantino no pasará a la posteridad como una de las mejores de su filmografía. Lleva su firma, de eso no cabe duda. Sólo hay que escuchar sus diálogos (en los cuales se regodea en exceso), ver las situaciones a las que lleva a sus protagonistas, observar como maneja la cámara y ver salpicar la sangre, para darse cuenta. Además, repite con varios de sus actores favoritos, que os sonaran de otras películas suyas.

Pero si esperáis disfrutar, como lo hicisteis con sus dos últimas películas (Django y Malditos bastardos), siento deciros que no va a ser así. Ni el guión está tan pulido, ni los personajes son tan carismáticos, ni la historia es tan redonda, ni logra sorprenderte apenas. Lo sé, son muchos “nis”, pero no quiero decir con eso que la película sea mala. Hay momentos y escenas que te dejan pegado a la butaca. Pero, lo que sí diré, es que si no eres simpatizante del estilo del director, te la puedes ahorrar perfectamente.

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s